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COMUNICADO COPEC: PISA ABRE EL DEBATE: LA PRIMARIA NECESITA ORIENTACIÓN
PISA ABRE EL DEBATE: LA PRIMARIA NECESITA ORIENTACIÓN [*]
La incidencia que dejará a Catalunya sin resultados comparables de PISA 2025 ha vuelto a situar la educación en el centro del debate público. Este contexto nos ofrece la oportunidad de recuperar una reivindicación planteada desde hace tiempo: incorporar la orientación educativa de forma estable desde los primeros niveles del sistema.
Un dato grave, pero una lectura serena
Catalunya quedará fuera de los resultados comparables de PISA 2025 porque la exclusión de alumnado de la muestra alcanzó el 23,22 %: 591 estudiantes de los seleccionados, muy por encima del máximo del 5 % establecido por los estándares de la OCDE. Según la información publicada, 493 exclusiones se atribuyeron a discapacidades cognitivas, emocionales o conductuales; 92, a un dominio insuficiente de la lengua de la prueba, y 6, a discapacidad física. El resultado es que no podremos comparar Catalunya ni con otros sistemas ni con nuestra propia serie histórica, y el próximo dato ordinario comparable no llegaría hasta la publicación de PISA 2028.
Se trata de una incidencia grave de gobernanza, aplicación y supervisión. Es necesario aclarar responsabilidades, revisar los protocolos y garantizar que no vuelva a repetirse. Al mismo tiempo, el debate educativo que ha generado permite poner sobre la mesa otras necesidades estructurales del sistema que merecen ser escuchadas. Es el momento de preguntarnos por qué se ha excluido a tanto alumnado, qué tipo de alumnado tenemos y cuál es su nivel. Evidentemente, en estos momentos, son preguntas todavía sin respuesta.
El debate que ahora se ha abierto permite mirar más allá de la prueba. La orientación educativa aún no está integrada de forma habitual y organizada en las primeras etapas educativas. Es precisamente en estos años cuando se desarrollan las bases de la lectura, el razonamiento matemático, la autorregulación y la motivación por aprender. Por ello, es necesario otorgar una mayor importancia a esta cuestión.
La primaria no puede trabajar siempre a remolque
Las barreras para aprender comienzan mucho antes de los quince años y van mucho más allá del aula. La inestabilidad residencial, la pobreza, los problemas de salud no atendidos, la soledad de los niños y niñas —y no siempre en situaciones de riesgo social—, las barreras lingüísticas, la desigualdad digital o la dificultad de las familias para acompañar la escolarización afectan a la asistencia, la concentración, la regulación emocional y las expectativas. En la escuela, estas condiciones conviven con distintos ritmos de aprendizaje, trastornos del neurodesarrollo, discapacidades y trayectorias migratorias complejas.
Catalunya ya dispone de una arquitectura de inclusión que distingue entre medidas y apoyos universales, adicionales e intensivos. También cuenta con los equipos de asesoramiento y orientación psicopedagógica (EAP), que identifican necesidades educativas, colaboran en las adaptaciones y asesoran a los centros (Generalitat de Catalunya, 2017; Departament d’Educació, 2023). Son piezas indispensables. El problema es que un servicio territorial e itinerante no puede sustituir una presencia cotidiana capaz de conocer la cultura del centro, observar patrones, acompañar los cambios metodológicos y realizar su seguimiento.
Con demasiada frecuencia intervenimos cuando la dificultad ya se ha convertido en una etiqueta, un conflicto, absentismo o una ruptura con el aprendizaje. La educación primaria, en cambio, ofrece una ventana privilegiada para prevenir. Un niño o una niña que acumula frustraciones no siempre «no puede» aprender: necesita pensar y sentir que la escuela también está pensada para él o ella. Y un centro inclusivo no es solo aquel que añade recursos individuales; es el que revisa las barreras del currículo, de los agrupamientos, de los tiempos, de los espacios y de la evaluación.
¿Qué figura proponemos?
El COPEC propone incorporar un orientador u orientadora educativa de centro con perfil de pedagogía en la educación infantil y primaria, con dedicación estable —a tiempo completo en los centros grandes o complejos, o compartida entre centros pequeños, garantizando una presencia diaria—. Su unidad de trabajo no sería únicamente el alumnado con dificultades, sino el triángulo formado por el alumnado, las prácticas educativas y la organización del centro.
No se trata de sustituir al profesorado, duplicar las funciones de los EAP ni crear una consulta clínica dentro de la escuela. Se trata de incorporar la orientación educativa como una función estable, preventiva e integrada en el día a día del centro. El pedagogo o la pedagoga, en este marco, desempeña fundamentalmente una función orientadora: analiza necesidades, asesora, acompaña y evalúa los procesos educativos al servicio del alumnado, del profesorado, de las familias y de la organización.
Competencias y funciones del orientador pedagógico en primaria
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Prevenir y detectar dificultades de aprendizaje. Analizar indicadores de aprendizaje, participación, asistencia y bienestar; identificar barreras de forma temprana, compartir la información necesaria con el equipo docente y activar los circuitos correspondientes.
- Contribuir al desarrollo personal y social de todo el alumnado. Orientar los procesos educativos que favorezcan la autonomía, la convivencia y la adquisición progresiva de competencias.
- Velar por el desarrollo personal y competencial. Acompañar la adquisición progresiva de las competencias básicas, en coordinación con los tutores y el resto del equipo docente.
- Coordinar la respuesta educativa. Trabajar con el profesorado y los especialistas que atienden a un mismo alumnado para ajustar el currículo, las metodologías y los apoyos a sus necesidades y características.
- Realizar el seguimiento global del alumnado. Proponer, de acuerdo con el proyecto educativo del centro, las medidas necesarias para mejorar el aprendizaje y la participación.
- Participar en la orientación y la acción tutorial del centro. Asumir las funciones de orientación educativa que establezca el Departament d’Educació.
- Diseño inclusivo y personalización. Asesorar en medidas universales, diseño universal para el aprendizaje, agrupamientos flexibles, docencia compartida, gestión del aula y adaptación de materiales, con el objetivo de que un mayor número de alumnos y alumnas aprenda dentro del aula ordinaria.
- Evaluar para mejorar. Ayudar a construir criterios de evaluación claros y concretos, instrumentos de evaluación y procesos de retroalimentación formativa; analizar los resultados internos y externos; detectar patrones por grupos de alumnado y convertir los datos en planes de mejora verificables.
- Apoyo técnico a los equipos docentes. Realizar observación y asesoramiento con un enfoque no fiscalizador, facilitar procesos de reflexión sobre la práctica y diseñar formación contextualizada en las necesidades reales del centro.
- Acción tutorial y convivencia. Proporcionar herramientas para tutorías individuales y grupales, cohesión, mediación y prácticas restaurativas; colaborar en la prevención del rechazo escolar y en la construcción de un clima seguro para el aprendizaje.
- Alianza con las familias. Preparar estrategias de entrevista, traducir las necesidades educativas en orientaciones comprensibles, mediar en las expectativas y facilitar compromisos posibles sin culpabilizar a las familias.
- Coordinación y transiciones. Conectar a tutores, especialistas, equipos directivos, EAP y servicios sociales o sanitarios; asegurar la continuidad de los apoyos y de la información relevante entre las etapas de educación infantil, primaria y secundaria.
Del debate a una propuesta de futuro
El debate abierto a raíz de PISA no puede terminar en el análisis de una incidencia concreta ni en una nueva declaración de buenas intenciones. Debe servir para tomar una decisión de país: situar la orientación educativa dentro de la estructura ordinaria de la educación infantil y primaria, con recursos, funciones y responsabilidades claramente definidas.
El primer paso debería ser un plan de implantación progresiva impulsado por el Departament d’Educació i FP, comenzando por los centros de mayor complejidad y ampliándolo posteriormente al conjunto del territorio. Este plan debería incluir orientadores y orientadoras con perfil de pedagogía, tiempo efectivo de coordinación con los equipos docentes y los EAP, indicadores públicos de seguimiento y una evaluación que permita comprobar su impacto en el aprendizaje, el bienestar, la asistencia y la participación del alumnado.
Esta transformación también interpela a los profesionales. Los equipos directivos, el profesorado, los pedagogos y pedagogas y los servicios educativos debemos reclamar las condiciones que hagan posible la prevención, pero también asumir el compromiso de trabajar de forma coordinada, revisar las prácticas que generan barreras y convertir los datos y la experiencia cotidiana en decisiones de mejora.
También interpela a las familias, no como espectadoras ni como únicas responsables de las dificultades, sino como parte activa de la comunidad educativa. Es necesario que puedan exigir una orientación accesible desde los primeros años, participar en las decisiones que afectan a sus hijos e hijas y construir, junto con los centros, acuerdos realistas que den continuidad al acompañamiento.
No basta con actuar cuando el fracaso, el absentismo o el malestar ya se han cronificado. La pregunta ya no es si la educación infantil y primaria necesitan orientación educativa, sino cuándo decidiremos garantizarla.
Profesionales, familias y Administración tenemos ahora la oportunidad —y la responsabilidad— de convertir este debate en una política concreta. Hacerlo significa apostar por una escuela que no solo evite que ningún niño o niña quede atrás, sino que ofrezca a cada uno las oportunidades y los apoyos necesarios para desarrollar al máximo su potencial. Solo así podremos avanzar hacia una verdadera equidad educativa.
Notas y fuentes
[1] 3CatInfo (24.07.2026), «Educació diu que les proves PISA 2025 no seran comparables amb les d’altres anys per un error estadístic». https://www.3cat.cat/3catinfo/educacio-diu-que-les-proves-pisa-2025-no-seran-comparables-amb-les-daltres-anys-per-un-error-estadistic/noticia/3422012/
[2] La Vanguardia (27.07.2026), «PISA Catalunya: què va ocórrer i què continua sense resposta». https://www.lavanguardia.com/encatala/20260727/11601739/pisa-catalunya-que-ocorrer-i-que-continua-sense-resposta-ctx.html
[3] Generalitat de Catalunya. (2017, 17 d’octubre). Decret 150/2017, de l’atenció educativa a l’alumnat en el marc d’un sistema educatiu inclusiu. Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya, 7477. https://portaljuridic.gencat.cat/ca/document-del-pjur/?documentId=799722
[4] Departament d’Educació. (2023, maig). Informació: procediment i criteris EAP [PDF]. Generalitat de Catalunya. https://educacio.gencat.cat/web/.content/home/departament/serveis-territorials/baix-llobregat/centres-serveis-educatius/SEZ_EAP-Informacio-PROCEDIMENT-I-CRITERIS_Maig_2023.pdf
[5] OCDE (2026), Improving Learning Outcomes in Catalonia, Spain. L’informe assenyala una tendència general a la baixa del rendiment des de 2012 i formula recomanacions de millora sistèmica. https://www.oecd.org/en/publications/improving-learning-outcomes-in-catalonia-spain_238d6264-en.html
[6] Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya (2023), «L’orientació educativa clau en totes les etapes educatives». https://www.pedagogs.cat/reg/ca/5686
[*] Documento elaborado por M. Victòria Gómez, doctora en pedagogía y presidente del Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya..
Este documente puede ser reproducido, referenciado y/o citado, sempre que se mencione: el título, la autora y el Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya
Fecha de publicación: 28/7/2026
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