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JAUME SARRAMONA "¿VERGÜENZA AJENA?" A PARLEM DE PEDAGOGIA
Jaume Sarramona López (*)
Colegiado 120
Bellaterra, 16 de septiembre de 2026
Vergüenza ajena es la que siento personalmente cada vez que pienso en el desastre cometido en la aplicación de las pruebas PISA. Y es que, aparte de la imposibilidad de disponer de unos resultados indicadores de los conocimientos básicos de nuestros alumnos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias respecto al resto del mundo, Catalunya ha quedado reflejada como un país poco serio, susceptible de avergonzarnos dentro del Estado y en todas partes. La responsabilidad de las autoridades correspondientes es, por tanto, indiscutible y merecedora de una sanción ejemplar. Además, todo esto ha sucedido después de presentar a bombo y platillo un convenio con la OCDE, autora de PISA, para que asesorara al gobierno de turno en la mejora de nuestro sistema educativo.
Las pruebas PISA son importantes porque permiten comparar resultados con los obtenidos por los países más avanzados. No son la evaluación del conjunto del sistema educativo, porque eso lo hace cada país mediante sus organismos de evaluación y en función del currículo propio, que especifica los objetivos de aprendizaje de cada materia y curso. Pero PISA, en aquellos aprendizajes que son más transversales a la realidad del momento y al desarrollo de la tecnología y el conocimiento, nos ofrece una imagen de cómo terminan la escolaridad básica los alumnos. No hay que pedirle más.
Como sucede cada vez que se hacen públicos los resultados de PISA, no faltan voces que, o bien pretenden desacreditar este tipo de evaluación y al organismo que la realiza, o bien justifican los resultados bajos criticando las supuestas metodologías vigentes, pidiendo volver a las de antes, es decir, a fomentar la memoria, la rutina, la repetición, el esfuerzo..., y no sé cuántas virtudes más, mostrando así un total desconocimiento de la naturaleza de los aprendizajes que evalúa PISA. Se llega a decir que son las propuestas de aprendizajes competenciales las culpables del bajo rendimiento en las pruebas PISA. ¡Qué ignorancia!
Precisamente fueron las primeras pruebas de PISA, en el año 2000, las primeras que adoptaron la forma de evaluar aprendizajes competenciales, y así siguen. Este tipo de aprendizajes pretende la comprensión y la aplicación a la vida real, a la vida cotidiana, de las informaciones interiorizadas. Por tanto, son precisamente los alumnos que han alcanzado los aprendizajes de manera competencial quienes obtienen buenos resultados en las pruebas PISA, y no al contrario. Solo hay que ver los ejemplos de ítems liberados en ciencias y matemáticas, que se pueden encontrar en los informes de resultados, para constatar la naturaleza competencial de las pruebas que se aplican. Los alumnos que puntúan bajo no han alcanzado aprendizajes competentes.
En el caso de la constatada pérdida de la comprensión lectora que muestran los alumnos actuales, ya sea en las pruebas PISA o en cualquier otra, el conjunto del sistema educativo tiene una tarea pendiente clara para revertir la situación. Se trata de compensar el uso excesivo de los recursos tecnológicos y las redes sociales vigentes, que fomentan los textos cortos y los emoticonos, en sustitución del lenguaje escrito más largo y complejo, el que fomenta la reflexión, los matices, en consonancia con la complejidad de los hechos que se traten. Y para hacer esto no es necesario esperar directrices del Departamento de Educación que indiquen que deben establecerse lecturas obligatorias. La lectura comprensiva no puede ser un ejemplo más evidente de aprendizaje competencial de tipo transversal, que afecta a todo tipo de aprendizaje y, por tanto, a todos los docentes y materias.
También hay que considerar que los resultados en las pruebas de evaluación de aprendizajes requieren atención y esfuerzo para superar las dificultades, sin abandonar las tareas a la primera dificultad que les surge a los estudiantes, algo que actualmente les resulta más difícil, ante la inmediatez y las facilidades que ofrecen las redes sociales, sin olvidar el uso que ya han hecho de la inteligencia artificial, que proporciona los problemas ya resueltos, sin necesidad de reflexión personal. Por eso, cuando se aplican las pruebas, los centros implicados deberían motivar seriamente a sus alumnos participantes —quizá se debería tener en cuenta de alguna manera los resultados obtenidos—, considerando que se trata de unas pruebas que ayudan a diagnosticar su nivel de aprendizaje en unos aspectos concretos, pero muy importantes, pudiéndolo comparar con el resto de alumnos de 15 años del mundo. Añadir, además, la consideración de que sus resultados serán imagen pública de su país, de manera que, si lo quieren...
Por tanto, más que preocuparse por eliminar alumnos que pueden tener dificultades para superar pruebas como las de PISA, sería más recomendable motivar a los alumnos para que hagan el máximo esfuerzo para resolverlas. Y en esta tarea pueden participar activamente tanto los docentes como los cargos directivos de los centros y los miembros de la inspección educativa. ¿No creen?
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(*) Jaume Sarramona López, Doctor en Pedagogia, Pedagog i Mestre. Professor de Pedagogia a la Universitat de Barcelona i de la Universitat Autònoma de Barcelona. Catedràtic d’Universitat des del 1983. Entre el 2006 i el 2014 Catedràtic Emèrit de la Universitat Autònoma de Barcelona. President del 1r. Consell Social i membre de la Comissió de Deontologia del Col·legi Oficial de Pedagogia de Catalunya. Autor d’innumerables publicacions sobre pedagogia i educació. Es pot consulta la seva trajectòria pedagògica i educativa a www.sarramona.net
Article publicat al Bellaterra Diari: https://www.bellaterradiari.cat/opinio/159920/vergonya-aliena
Fecha de publicación: 16/9/2026





